miércoles, 25 de febrero de 2009



Pan y circo

Antes de que nada, queridos y ociosos lectores, debo advertirles: el siguiente texto no pretende ser objetivo. De hecho, no puede serlo, porque es una opinión muy personal, respaldada por creencias muy personales. Es un texto MUY mío. Habiendo hecho esta salvedad, puedo entonces empezar.

Me parece vergonzoso lo que ocurrió durante la primera jornada del festival de la canción de Viña del Mar. Aunque quienes me conocen saben que nunca he comulgado mucho con dicho "certamen" (como lo llaman tan erróneamente los periodistas, guardianes de la sabiduría popular), mayormente no me parece que sea nada censurable y, debo reconocerlo, de vez en cuando ha manifestado calidad en los espectáculos que ha mostrado. Sin embargo, lo de este lunes...

Ya he comentado en varias ocasiones que uno de mis artistas favoritos es el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, por ello, estaba muy feliz de que fuese el encargado de abrir la primera noche del mentado festival, que, como nos viene recordando nuestra televisión hace semanas, es el número 50. Sin embargo desde antes yo tenía ciertas aprehensiones respecto a cómo sería su recibimiento por parte de ese invento mediático del "monstruo", principalmente por la extraña distribución de "artistas" que tendría la primera jornada. No obstante, me tranquilizaba saber que a un artista como Serrat, con décadas de trayectoria, con reconocimiento mundial, con una discografía impecable, con un compromiso con la libertad y la democracia, con una cercanía con la historia reciente de nuestro país, no sería posible que nuestro pueblo, ése que se sienta en la galería, cometiera una aberración. ¡Aún no me explico cómo sigo creyendo tanto en "nosotros"!

No solo las pifias que se podían escuchar cada vez que Serrat intentaba hablar fueron las que me hicieron doler el estómago. Con qué poco respeto se trató a quien realmente debió ser el protagonista de esa noche. A un verdadero artista, ese título que tantos intentan echarse encima (hasta el payaso flaite de la micro se hace llamar "artista"). A un verdadero autor de canciones, en todo el sentido de la palabra. Y toda mi crítica va más allá de gustos personales, pues no solo se trata que te guste o no, sino que se trata del respeto que debe darse a quienes se lo han ganado, muy por sobre efímeros éxitos mediáticos. Nunca me ha gustado la ópera, pero no se me hubiese ocurrido ir a pifiar a Verónica Villarroel si hubiese cantado algo.

Me molesta la tremenda ingratitud de nuestro pueblo. No quiero convertir a Serrat en un héroe, pero cuando nuestro país vivió uno de sus peores períodos de la historia y muchos se callaban, él alzaba la voz por nosotros a través del mundo.

¿Y cual fue el reconocimiento? ¿Una antorcha de plata? ¡Por favor! A Camila y La noche gaviotas de plata... me perdonarán los "fans" de esos grupos, pero no podemos comparar. No es una crítica a esos grupos ni a su "arte" -aunque, claro está, no hay que ser poeta o haber terminado el colegio para componer esas letras de sus canciones- sino al hecho de que, a veces, por una cuestión de dignidad, deberíamos dejar a un lado los ratings, los fenómenos de taquilla, las fotos de portada y los programas de farándula para mostrar que hay cosas mejores y reconocerlas públicamente. Todo eso va, realmente, construyendo el alma de un pueblo.

O ¿cree alguien realmente que en 20 años alguien se acordará de La noche?

Bueno, perdónenme lo virulento, pero necesita el desahogo. Después de todo, la culpa no es solo de los chanchos, sino también de quienes les dan el afrecho: nuestro cada vez más inteligentes medios de comunicación. ¿Cómo no enganchar con las sórdidas portadas de Las Noticias Últimas, perdón, Las Últimas Noticias, Los fantásticos programas de PiñeraVisión o Mega como Yingo, SQP o Mira quién habla. Mejor ni hablar de The Simpson Channel conocido antes como Canal 13 o nuestro "canal de todos, pero no para todos" de TVN.
God bless the cable!

En fin, cada país tiene los medios que se merece. ¿Creo que así era la cita, o no?

lunes, 12 de enero de 2009


La infamia


Muchos temas rondaba mi mente hace tiempo respecto a qué escribir. La verdad, hace mucho que no lo hago y lo peor es que tenía mucho de qué hablar. Sin embargo, un tema en particular me impulsó a hablar: los "falsos" detenidos desaparecidos.
No puedo negar mi indignación al enterarme de que hubo quienes se aprovecharon del dolor y la trágica desaparición de muchos compatriotas para sacar réditos personales y aprovecharse del Estado que intentaba reparar de alguna manera el daño que sus agentes en tiempos oscuros de nuestra historia causaron. Juicio y castigo para ellos. Para esos pocos que sobrepusieron a cualquier dignidad su propio egoísmo.
Pero mi indignación mayor vino después. Mi indignación mayor es para quienes se aprovecharon de esta trágica situación personal para sacar créditos políticos y, además de pasadita, volver a poner sobre el tapete la "verdad" de los detenidos desaparecidos: que son un invento de la izquierda y el marxismo internacional.
Estos siniestros personajes, que desde llegada la democracia permanecen en las sombras o se han colocado la máscara de "demócratas", siguen moviendo los hilo para que su teoría de de que los detenidos desaparecidos están veraneando en Cuba desde hace unos treinta años sea creída por los chilenos. Esos íncubos de Pinochet -a los que por respeto no llamaré personas- quieren que nos traguemos eso de que no existen detenidos desaparecidos, a pesar de los cientos de cadáveres que sabemos se encontraron, de las miles y miles de hojas de expedientes que duermen en tribunales y de los pocos testigos que se atrevieron a decir la verdad.
Para sustentar sus denuncias, señalaron a los cuatro vientos que tenían nombres, listas, testigos oculares que habían visto caminando muertos solo de la risa a los desaparecidos. Revelarían la gran verdad, la historia tendría que reescribirse. La ineptitud del gobierno quedaría al descubierto y Punta Peuco Resort, desocupado. De paso, su candidato presidencial resultaría favorecido, pues sería el garante de la verdad.
Se le olvidó a los homúnculos que la verdad siempre aflora. Y que por más tierra que le echen encima, por más que la arrojen atada a un riel al mar o la quemen en un horno, la verdad saldrá a flote, pues aunque ellos lo nieguen, solo la verdad nos hace a todos libres, y quizá a ellos le devuelva la dignidad de seres humanos que tanto se han empeñado en perder.
Pobre diputada. Me da pena, pues perdió todo, TODO, lo que creyó ganar con creces. Me da pena, pero se lo merece. No hay excusa que la redima. La excusa, de hecho, agrava su falta, pues deja de manifiesto su ignorancia y su falta de inteligencia para trabajar (debe ser la única en Chile que no sabe que el Mamo Contreras escribió un libro o la única que hace denuncias sin verificar sus fuentes). Se lo merece, además, porque se queja de que el ministro Vidal revelara la información, pero ella pregonó por días que tenía información "exclusiva" que iba a hacer rodar cabezas y todo su séquito de amigos la alentaba y aplaudía. Se merece la humillación que se ganó. Se merece el escarnio público que ahora debe soportar.
La lección: no se juega con la verdad, no se juega con el dolor y no se defiende lo indefendible. El día en que la derecha entienda eso y de una vez defienda los derechos humanos y se aparte de la dictadura de Pinochet, ese día y solo ese día, será de verdad democrática.
Pero solo Dios sabe si llegará alguna vez ese día.
Vale.

miércoles, 17 de diciembre de 2008



Tengo miedo

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.


(Pablo Neruda)

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La inquietud me embarga cerca del final de este año. Tengo miedo... sí, tengo miedo, porque quisiera saber y no conozco. Quisiera tener y no tengo. Quisiera estar seguro, pero me rodea la niebla profunda.
Tengo miedo.

martes, 28 de octubre de 2008


Carta abierta a un amigo desencantado

Estimado amigo:

Sin querer, este comentario tuyo se nos transformó en un foro de discusión. Creo que está bien que sea así de vez en cuando, porque hasta ahora, Facebook es un "poquitín" trivial. He decidido responderte en mi blog, ya que mi respuesta será más extensa y me siento más cómo respondiéndote aquí que en Facebook.

Hay muchos puntos que quiero despejar respecto a lo que ambos hemos dichos. No seguiré un orden en especial, sino como venga mi inspiración.

Quiero aclararte, que nunca he querido menospreciar tu opinión ni poner en duda tu libertad de decidir. Que no esté de acuerdo con ella no significa que no la respete. Pero con la misma vehemencia, te reitero que no creo votar por quienes tienen la "cagá" en el país, sino por quienes pueden hacer algo mejor por él. Es cierto, varias veces he tenido que optar no por lo mejor, si no, por el mal menor. Pero eso es parte del juego. ¿Cuándo compraste tu PC elegiste el mejor, el que tú querías? ¿O solo el que "pudiste" comprar? ¿Ves? muchas veces no escogemos todo lo que queremos, sino lo que podemos. Yo no creo en la política de corruptos y ladrones, yo creo en la política de poder soñar con un mundo mejor y de luchar por hacerlo. Yo creo en la democracia. Tú me dices que la historia reconocerá a los jóvenes que demuestran su descontento no participando. Creo que cometes otro error en ello: la historia la escriben los vencedores, en otras palabras, los que ostentan el poder. Si los jóvenes (o cualquiera en realidad) no participan en los procesos democráticos (imperfectos, pero democráticos al fin y al cabo) solo permiten el mantenimiento del "stato quo" que tanto bien le hace a quienes se mantienen en el poder.

Por supuesto que es loable que tú o cualquier otra persona participe de acciones sociales benéficas para su comunidad. Eso no está en duda, pero ¿y las raíces de esos problemas que aquejan a parte de nuestros compatriotas y prójimos? Hay un sistema entero detrás de nosotros que muchas veces perpetua esas iniquidades. Y la única forma real de mejorar ese sistema es a través de los procesos políticos. Es cierto que puedes demostrar tu descontento con el sistema no participando, pero y mientras ¿Qué? Todo sigue igual.. ¿da lo mismo quién gobierne? No lo creo. Estoy seguro que no. Siempre habrá diferencias, matices.

Respecto a considerarte ignorante... no sé bien que quisiste decir. Ignorante no creo que seas, o al menos, no más que yo. Por eso mismo, no tengo derecho a decirte por quién votar o no votar, eso es una decisión personal. Yo tengo mi postura y mis creencias y claro que soy un "homo Político", porque para mí, decir que alguien es "apolítico" es el equivalente de decir que es "asexual" o simplemente no vive sobre esta tierra. Tú debes ser mucho más político de lo que crees, solo que no te das cuenta. Dices la verdad: voté por Lagos. Creí en él. Y no me arrepiento de ese voto, pese a que no fue lo que esperaba. Pero entre votar por un candidato de la derecha (de la cual sí que desconfío plenamente) prefiero votar por Lagos y, créeme, si tuviera que elegir de nuevo, votaría otra vez por él que por Piñera. ¿Fue Lagos tan malo en verdad? ¿Estás seguro que los medios de comunicación -controlados mayormente por la derecha- no han tenido nada que ver en esa percepción? Yo creo que Lagos no fue tan bueno como muchos esperamos y soñamos, pero no fue el peor presidente de Chile. Ese título ya lo tiene cierto caballero que nunca fue realmente electo presidente.

Permíteme criticar tu argumento de meter a los musulmanes en esta discusión. Cometes un falacia (no lo busques en Wikipedia, mejor anda a tu viejo diccionario) llamada "envenenar el pozo" y otra llamada "generalización apresurada". ¿Todos los musulmanes maltratan a sus mujeres? No sé, pero me pareció ver hace unos días a la reina de Jordania (musulmana por los demás) sin burka y sin su marido azotándola por atrás.

El fanatismo religioso claro que va de la mano con la política, pero en este orden: religión, después política. Por eso en Chile la iglesia está separada del Estado. Y cuando Marx dijo que la religión es el opio del pueblo, se refería precisamente a que muchas veces la religión nubla la capacidad de las personas de luchar por sus derechos, con discursos como: "los pobres son pobres porque Dios lo quiere, resignación resignación" o inclusive peores: "No luchéis en esta tierra, vuestra recompensa está en el reino de los cielos". Para mí, la recompensa en el cielo se nos dará por nuestra lucha aquí en la tierra. Y claro que Dios no nos quiere miserables, por eso nos dio la manos y la razón, para luchar por hacer su reino acá en la tierra.

Querido amigo, no me sorprende tu desencanto. Muchas veces me he sentido así. Lo que me preocupa es que ese desencanto pueda terminar transformándose solo en desconfianza. No podemos vivir creyendo que todos solo quieren perjudicarnos, como no podemos vivir tampoco creyendo que el que no piensa como yo es mi enemigo. Los seres humanos somos de muchas tonalidades, pero nunca ni completamente negros ni completamente blancos. Que yo, y ocho millones más de Chilenos votemos solo significa que creemos que nuestro voto sí importa, que sí podemos conseguir un Chile mejor. El voto es, quizá, la única instancia en que todos los chilenos somos iguales. El voto de un campesino de Tirúa vale lo mismo que el de cualquier senador. Si tú no quieres votar, estás en tu derecho, pero desperdicias una oportunidad para elegir cómo quieres que las cosas pasen a tu alrededor. Lo que no puedo aceptar es que generalices. Yo no soy títere de nadie y si lo fuera, me rebelaría hasta reventar por desasirme del titiritero.

Para ir terminando, te cuento que mi hermana votó por primera vez y está muy contenta, pese a la fila que tuvo que hacer. Lo hizo también su pololo y como 20 alumnos del cuarto medio del año pasado. Ellos tienen sus ideas acerca de cómo poder hacer mejor su comuna y acerca de quién puede representarlos mejor. De hecho, no me extrañaría que alguno de ellos abriera un nuevo frente social, si no encuentra quién apoye sus ideas. ¿No crees que esos jóvenes podrían hacer un poco mejor su entorno?

Con esto me despido, amigo. No pido que creas en mis palabras, solo que les des unas vueltas en tu cabeza y veas, de corazón, si algo de lo que he dicho tiene todavía sentido para ti.

La foto... bueno, qué paradójico. Estamos en el congreso, en la testera...

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P.D.: Sí sé lo que es el nihilismo. Cuando quieras saber el significado de una palabra, búscala en el diccionario y no en una enciclopedia. La enciclopedia viene después, cuando quieres profundizar en algo.


martes, 7 de octubre de 2008


"... Y, jamás como hoy, me he vuelto, con todo mi camino, a verme solo".
César Vallejo

Inevitablemente hay días en que nos sentimos solos. Suele ocurrir. Pero hay días en que nos sentimos profundamente solos, hondamente solos. Sentirse solo no es igual que tener la certeza de estarlo.
Mi soledad de hoy está acompañada de gente, y eso la torna más patética. Quisiera abrirme el pecho, la cabeza y la garganta. Quisiera mostrar mi corazón al cielo. Quisiera tanto la mano amiga y el silencio.
Quisiera tanto que me dejaran, un momento, solo un momento, a solas con mis dolores y mis angustias, que son mías y de nadie más. Y ya que no me he dado el derecho a ser feliz, esta vez, al menos, dejadme estar con mi tristeza.

Hoy me sobra el corazón.

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Me sobra el corazón

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella.
Y busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra corazón.

Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.


(Miguel Hernández)

miércoles, 1 de octubre de 2008


¡Y dijimos que no!

Hay cosas que permanecen en nuestras mentes y nuestros corazones para siempre. Hermosos o terribles recuerdos indelebles (aunque como bien dice García Márquez, nuestra memoria tiende a purificar los malos recuerdos) que llevaremos dentro querámoslo o no. Tal vez el recuerdo de esa Navidad y tu primera bicicleta. O tal vez ese primer amor que no te dejaba dormir y donde eras feliz regodeándote en el sufrimiento. Tu examen de título, una campaña publicitaria, esas vacaciones memorables. Todos tenemos algo para no olvidar. Yo tengo muchas cosas que no olvido y una de ellas es la campaña del NO y el plebiscito del año 1988.
Claro que no voté. Por mi edad, ni siquiera debí, tal vez, haberme preocupado de una cosa llamada dictadura o de ese monstruo abstracto que era Pinochet. Pero en una casa como la mía, con una familia como la mía, nadie, ni lo niños, podíamos sustraernos a acontecimientos de la trascendencia del plebiscito de 1988.
Como no, si desde siempre me inculcaron que el mayor orgullo, el máximo honor para cualquier chileno era ser presidente de la República y que cualquier chileno podía serlo si se esforzaba y era honesto y deseaba, antes que nada, el bien para sus compatriotas. En el colegio también nos lo decían. Eran otros tiempos, donde aún celebrábamos el 21 de mayo, donde cantábamos la canción nacional todos los lunes (aunque nunca con la estrofa aquélla). A pesar de que no había partidos políticos, congreso o elecciones períodicas, había una cultura que nos educaba, nos impelía hacía la democracia y la civilidad. Volvería un día, sí volvería.
Y volvió en octubre, un mes especial para mí. Y todas las noches no me perdía la franja, no me perdía a Patricio Bañados y su voz profunda invitándonos a no tener miedo. Junto a mi abuelo vi la cara de desesperación de Raquel Correa cuando no podía hacer callar a Lagos. ¡Y yo que tenía solo ocho años me acuerdo de eso!
Me acuerdo de que durante el plebiscito, dieron el Correcaminos casi toda la tarde, que mis padres y mis tíos y mis abuelos se paseaban de un lado para otro. Y me acuerdo que ya bien entrada la noche vi llorar a mucha gente de alegría y yo estaba alegre porque sabía que algo bueno había pasado aunque no lo tenía muy claro todavía, pero a los ocho años intuí que palabras como exilio, secuestro, degollado, quemado, dictadura, dejarían de escucharse tanto.
Y después, uno años después, un estadio nacional repleto, una cancha cubierta con la bandera de Chile, un civil llevando después de 17 años la banda de los presidentes.
Muchos se han quejado de que la alegría no llegó como quisiéramos. Les concedo eso, pero la alegría llegó en pequeñas dosis y claro que falta mucho más. La concertación es culpable, pero no es la única culpable. Tanto no querían cometer los errores del pasado que terminaron por no soñar demasiado y llevarle el amén a quienes llevan la batuta de la economía. Eso es responsabilidad de la concertación. Pero también nosotros, todos los chilenos, en nuestra apatía, en nuestra decidía, en nuestro interminable echarle la culpa a los demás que "no abren los espacios", hemos sido cómplices de no construir un Chile más justo para todos.
¿Sabrán los jóvenes, los adolescentes, los niños de hoy lo maravilloso que es poder decir lo que se piensa? No saben que tesoro tienen y por eso lo malgastan. Ya lo decía don Quijote: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida..."
Hace 20 años los chilenos se aventuraron en la libertad.

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La canción de la franja del No aquí
Denle un vistazo a la del Sí, porque es horrible.

lunes, 22 de septiembre de 2008




Grandes chilenos:
absurdos concursos


Ad portas del bicentenario de Chile como nación independiente de monarca alguno (Bush no cuenta como rey), nos hemos visto bombardeados de programas televisivos, publicaciones y manifestaciones culturales de toda índole que nos recuerdan (en la medida de lo que los medios quieren) nuestra chilenidad. Se han entregado grandes esfuerzos y buenas producciones que, sin duda, contribuyen al rescate de nuestra identidad e historia. Un ejemplo son la mayoría de las series Bicentenario de Canal 13, los microprogramas Fragmentos de Chilevisión o las series de cuentos televisados dirigida por Raúl Ruiz en TVN. Sin embargo, creo que la televisión estatal de Chile (sí, estatal aunque a muchos les disguste esa palabra) ha cometido un profundo error al realizar su propia versión del programa de la BBC Great Britons, o por lo menos lo cometió al realizar una votación popular para elegir a quienes debiesen llevar el rótulo de "gran chileno".
Probablemente mi crítica no sea muy novedosa (he escuchado a varios que piensan como yo), pero no puedo dejar de manifestar mi parecer ante lo que yo considero "tamaña falta de sentido común". Y es que no se puede comparar peras con manzanas. O, más bien, no debiera una madre elegir entre sus hijos al que considera gran hijo en desmedro de los otros.
No es posible que se intente comparar a Lautaro con Gabriela Mistral, simplemente no hay comparación entre ambos, pues no existe un punto de comparación. Ambos con grandes, grandísimas figuras de nuestra historia y no es justo hacerlas competir por la mediocre fama, fama por lo demás entre gente que se deja llevar por las opiniones de otros y que raramente tiene un criterio absolutamente formado.
¿Qué la peleas fue entre el presidente Allende y el capitán Prat? ¡Por Dios!, no podemos generar ni amparar tal disputa. Ningún chileno debiese estar decidiendo algo como quien fue más importante, pues los dos lo fueron en determinados contextos históricos que no tienen un punto de comparación. Más aún, si no se discutían puntos como la calidad de la poética de Parra, Neruda o Mistral. O las tácticas militares de Lautaro, Carrera, Rodríguez o Prat. Grandes Chilenos no era más que un concurso efectista e inmediato. Yo diría hasta cierto punto, tendensioso, que se prestó para la controversia desinformada y sin argumentos. La pelea entre Allende y Prat terminó siendo comparada por algunos como la pelea entre la izquierda y la derecha, y no faltó quien dijera que tras Prat estaba Pinochet escondido. ¡Qué falta de respeto con un héroe como Prat! Compararlo con Pinochet... Y es que Prat no es de la izquierda, ni de la derecha ni del ejército o la armada siquiera: ¡Prat es de los chilenos todos! Como todos los chilenos de la lista en ese concurso, chilenos que no podemos estar comparando con mezquinas y mediocres varas. Como los grandes chilenos que se quedaron fuera, como O'Higgins (a quien se le ha hecho una leyenda negra horrible), como el presidente Aguirre Cerda o Balmaceda, como Clotario Blest, como el cardenal Silva Henríquez y tantos otros grandes con quien la historia no ha sido todo lo justa que debiera.
Por eso no voté por ninguno, porque para mí, todos eran ganadores desde el principio.
¡Viva Chile!
¡Vivan los chilenos todos!

lunes, 8 de septiembre de 2008



This is the end

¿Y si el mundo se acabase mañana?
No es una pregunta nueva. Muchas veces la he escuchado, pero como nunca me he considerado muy apocalíptico, no le había tomado el peso. La verdad, el fin de mundo me sigue pareciendo lejano. ¿O no?
Las visiones agoreras de un final catastrófico donde un Dios lejano y vengativo (como si Dios necesitase vengarse de nosotros, ja) se desquitase de estos pecadores que somos, me causaba una mueca entre fastidio y risa. Nunca creí en cielos que se abrían arrojando fuego a los hombres ni en océanos de sangre (como el Blood Pond del infierno en Dragon Ball, con ogros y todo). Para mí, todos esos eran cuentos de predicadores chapuceros, ávidos del diezmo con que se sustentan a costa del miedo y la ignorancia de mucha gente. Tampoco le di mucha importancia a las amenazas de la ciencia, que tantas veces vimos en el cine y la televisión. Robots que se vuelven contra sus creadores (así como Mega Man contra los robots del doctor Wily), demasiado lejanos. Asteroides que nos impactan, los detectaríamos a tiempo -creo-. Bombas atómicas, tal vez como en Dr. Strangelove, pero difícil sin la Urss en el camino. Además, si nos hubiésemos matado con las bombas, lo habríamos hecho en la Guerra Fría y no ahora en el posposmodernismo. ¿Alienígenas? Sí, seres capaces de surcar el universos, con tecnología infinitamente superior, que consiguieron no exterminarse ellos mismos, vendrían a la tierra solo para matarnos por matar. No me cuadra. Nada me preocupó. Hasta ahora.
En unas horas, en Europa, comenzará a funcionar un acelerador de partículas que durante años se ha estado construyendo en el subsuelo de Suiza. Sí funciona como es debido, significara comprobar o echar por tierra años de teorías en el campo de la física. Un gigantesco avance para la ciencia y la humanidad. Si funciona...
Porque si no funciona...
No son pocos los físicos que han planteado sus temores respecto al LHC (que así se abrevia el acelerador). Sostienen que puede formar agujeros negros que, al igual que los que existen en otras regiones del cosmos, podrían tragarse todo. Eso, claro, nos incluye a NOSOTROS. Glup.
Es la primera vez que me siento un poco inquieto ante la posibilidad del fin. Y no tanto por mi posible muerte, sino más bien por la desaparición de la humanidad completa. Al cabo, yo solo soy un hombre y si desaparezco nada cambiaría mucho. Pero, ¿todo los que fuimos los humanos, borrado de un solo golpe? ¿Quién nos recordará? ¿quién guardará nuestras obras de arte? ¿nuestras humildes construcciones? ¿una copia del Quijote? ¿Quién dirá: este es el fruto del cerebro humano? o ¿Alguien, en algún lugar, sabrá que existieron alguna vez los seres humanos?
No sé si realmente estemos solos en el universo, ni menos los planes que Dios (que al igual que Einstein no creo juegue a los dados) tiene para nosotros. Solo sé que no quisiera que desapareciéramos del todo. No se me ocurre algo más terrible. No imagino un destino más angustiante. Morir es una cosa. Desaparecer, otra muy diferente.
Por si acaso, fue un placer conocerlos. Hasta siempre.

martes, 26 de agosto de 2008


"El chistecito ése"

"Es que el chileno es así". Muchas veces escuché a varios humoristas de poca monta referirse de esa manera a la idiosincrasia nacional para intentar -como si hiciesen un sesudo análisis sociológico- justificar la mayoría de sus chistes de mal gusto. "el chileno pícaro", "el chileno astuto (por no decir sinvergüenza)", el "chileno ladino", todas formas de representar a través del supuesto humor de nuestros supuestos humoristas el cómo somos.
Yo tampoco pretendo hacer una cuenta atropo -psico -sociológica del humor chileno, pero tengo mi opinión acerca de éste. Y este es el espacio que me he reservado para comentarlo. Lo primero que tengo que decir es que, salvo honrosas excepciones, lo considero pésimo. Anclado (anquilosado, quizá sería más apropiado) es viejos clichés y estereotipos, recurriendo siempre a lo vulgar y mostrándonos como patéticos personajes amorales. Tal vez me dirán "pero en eso consiste la comedia, en motrar los defectos morales de las personas" Es verdad, lo concedo, pero no podemos comparar una obra de Molierè con un chistecito de Dino Gordillo. En el drama, son las acciones las que nos hablan de los personajes, en el humor chileno son hombres que hablan de otros y qué, la verdad, no asumen una postura crítica de lo que cuentan, sino que más bien, hasta lo justifican.
No, querido y ocupado lector, no es que quiera pasar por tonto grave (auque es muy probable que lo sea), pero hasta el humor no tiene por que ser siempre light. Menos aún si se trata de una de las armas más poderosas de combatir. Quizá una de las pruebas más claras del paupérrimo estado del humor chileno es que no se hace humor político (excluyamos a The Clinic, que no sé aún si es humor político o de plano solo escatológico). Es más nos conformamos con el chiste o la situación cargados de vulgaridad, principalmente, de dos tipos: coprolálico (me siento como el profesor Banderas) y sexual. Nos reímos de los garabatos por segundo que puede decir alguien tanto como del nuevo diámetro del pecho de tal o cual modelo cero % cerebro que se puso 950cc de silicona con algún doctor como de Nip/Tuck.
Pero, queridos y escasos amigos, el humor más detestable que se da en Chile es el racista. O más bien, no solo racista, quizá hay que hablar del humor de la discriminación. Se hacen en nuestro país, chistes que en otros países mandarían derechito a la cárcel a quienes los profirieran. Y no me refiero solo a los chistes de homosexuales, enanos, negros, gordos o discapacitados. Me refiero incluso a los chistes profundamente machistas que se hacen y que hasta las mujeres celebran. He escuchado a humoristas comparar a personas negras con monos. Señalar que los peruanos se comen las palomas de la Plaza de Armas, y a varios otros que se pasan la dignidad de las personas por muchas partes pudendas haciendo comparaciones ofensivas y soeces.
Por suerte, no todo está perdido, y por ahí han aparecido nuevas formas de hacer humor en Chile que no necesitan recurrir a la grosería fácil o al estereotipo repetido para hacer reir. Un aporte a sido el Club de la comedia, que aunque tiene lugares comunes con otras formas de humor y a ratos quieres ser como Seinfeld, a refrescado un poco el ambiente. Series como La ofis que es una adaptación de The Office de la BBC tal vez nos enseñen a reirnos también de la mediocridad y realmente de nosotros mismos más que de los demás. Y en el humor gráfico, Juanelo, que aparece de lunes a viernes en Publimetro y tiene su propio blog acá.
Ojalá que en un tiempo no tan lejano, no solo nos riamos del porrazo del otro, sino que también de los nuestros. Por lo menos yo soy un convencido de que el mejor chiste es el que después de la risa, no deja pensando.
Vale.

viernes, 8 de agosto de 2008



Agua fría

Hace tiempo que no escribía. Tuve tiempo para hacerlo, pero no lo hice. Perdón por eso (yo pido perdón igual, aunque lo más probable es que nadie me lea). Pero quisiera referirme a una noticia ya vieja -se ha vuelto una costumbre en mí-: El famoso jarro de agua sobre la Ministra de Educación.
Reconozco que ya había prácticamente olvidado ese asunto, pero ayer durante la reunión de apoderados, salió otra vez a colación, junto con la supuesta humillación pública de una alumna por parte de un profesor en el norte del país. De esto último, mejor no hablaré, porque hasta ahora no he escuchado el audio completo, así que no puedo opinar de aquello que no conozco.
Los apoderados de ayer, siempre puntuales, casi filosos, deseaban saber mi parecer acerca de la actitud de la tristemente célebre Música por mojar a la doblemente triste célebre Ministra Jiménez. Noté, claro está, que aquella pregunta no era inocente, sino intencionada a generar una controversia y determinar si este profesor que habla era o no consecuente con lo que predicaba. Pues bien, les respondí: No estoy de acuerdo con la actitud de Música.
No puedo estar de acuerdo con que se agreda en ninguna forma a una autoridad de la República, incluso una como la señora ministra, intransigente e intolerante, que cree ser dueña de la verdad y que no sabe escuchar. Claro que a mí no me gusta, pero eso no me da derecho a arrojarle un litro de agua en la cara. ¿Se imaginan si todos hiciéramos eso cuando no nos escuchan o alguien nos cae mal? Claro, quizá no necesitaríamos tantos psicotrópicos, armonil o sesiones con el psicólogo, pero nuestra sociedad no podría mantenerse en base a las agresiones y menos, sin respetar a la autoridad.
Vivimos en una democracia -imperfecta quizá, pero democracia al fin y al cabo- y por lo mismo debemos cuidarla, respetarla y perfeccionarla. Eso debemos enseñar a nuestros jóvenes, debemos (es un deber moral) hacerlos partícipes de ella, a través del diálogo, el voto, la participación política y social. Debemos mostrarles que durante 17 años en este país hubo quienes incansablemente lucharon por tener el derecho inalienable de la libertad, el derecho de vivir en una democracia. Gente que inclusive murió (y desapareció) por ello.
Hoy tenemos democracia, llena de yerros tal vez, pero perfectible. No la ensuciemos con la violencia. La democracia no es hacer lo que uno quiere, sino hacer ejercicio de la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene. Quemar neumáticos, destruir faroles, agredir ministros no es vivir conforme a la democracia, es solo ser irresponsables y viscerales. Fanáticos, tal vez.
¿Debe ser expulsada Música? No, pero cancelarle la matrícula es una decisión que el colegio debe tomar si lo estima conveniente, pero que termine este año. Solo así, el ministerio de Educación no se pisará la cola a sí mismo, pues ellos son los primeros en protestar e impedir que un colegio expulse a un alumno, inclusive si comete un delito dentro del colegio.
La ministra recibió un refrescante mensaje, pero lamentablemente ese mensaje solo consiguió darle la razón a ella por sobre los estudiantes y los profesores. Cabe preguntarse ¿Quién salió más mojado? ¿La ministra o el movimiento estudiantil? El agua fría no fue solo para una ministra, fue para todos quienes queremos una mejor educación, por el bien de Chile, por el bien de los chilenos.