jueves, 4 de febrero de 2010

Trabajos de oficina


De a poco me voy acostumbrando a esta nueva vida de oficina. He dejado voluntariamente las salas de clases y las he reemplazado por carpetas, escritorios y teléfonos que suenan constantemente. Reemplacé las campanadas y los recreos por "coffee breaks" y "after office", y ya no imprimo y corrijo cientos de pruebas, sino que imprimo, ordeno, fotocopio y archivo miles de documentos. Y cambié las tranquilas calles de San Miguel y la Gran Avenida, por la Plaza de Armas y el atestatado centro de Santiago.

Hasta ahora me ha ido bien. El trabajo es tan mecánico que se aprende rápido. Tiene hasta algo de romántico; sumergido entre estas miles de carpetas que componen el archivo me siento un poco Benedetti, y hasta me he dado el tiempo para intentar escribir algo en mis ratos libres. Y beber buen café que sirven las buenas muchachas del café que está frente a la oficina y que se pasean coquetas en sus minifaldas anaranjadas, sonrientes a toda hora. Yo las miro, y apesar de lo que cree todos, pienso en que sus pobres pies deben terminar reventados al final del día con esos enormes tacos que les obligan a usar.

Mis compañeros de trabajo son simpáticos y nos repartimos los tres bastante bien el trabajo. Todos somos jóvenes y conversamos harto mientras trabajamos. Después de tantos años, he vuelto a trabajar con hombres más que con mujeres, aunque para variar, mi jefe es jefa. No tengo problemas con ello, ya estoy acostumbrado. Hasta se podría decir que me gusta tratar con mujeres para los menesteres del trabajo diario.

Pues bien, al fin encontré el tan ansiado trabajo, tengo más tiempo libre, ya no me caliento la cabeza con reuniones de apoderados negligentes, con pedagogos de biblioteca, directores con alma de economista y polícticas educativas salidas de la facultad de ingeniería de alguna prestigiosa universidad plagada de tecnócratas... pero...

Sin embargo, sucede, sin embargo que tengo extraños sueños por las noches. Sueños agobiantes en que me veo otra vez frente a una pizarra rodeado de los aborrecidos adolescentes de los que escapé. Y me veo escribiendo con plumones de colores, explicando, leyendo, respondiendo preguntas. Otras veces, sin darme cuenta, estoy recomendando libros a la gente, inclusive a los desconocidos, o corrigiendo los errores de ortografía de mis compañeros. Inclusive, me he visto dentro de librerías, cotizando libros de padagogía, manuales de PSU, textos de lingüística, sin saber cómo es que llegué a esos lugares. Bueno, bien dicen que somos animales de costumbres...

Mas, lo raro de esos sueños es que siempre me veo feliz, y yo no suelo soñar cosas felices. Pero, ¡Bah! los sueños sueños son... ¿Los son?

jueves, 21 de enero de 2010

La mala memoria...




Perdimos. Sí, en plural. Muchos me acompañan en este sentimiento, en la derrota. Perdimos y no queda más que aceptarlo, porque nosotros, a diferencia de los vencedores de hoy, sí creemos en la democracia, y como devotos de ella, la practicamos.
Sin embargo, siento que esta derrota resultó particularmente dura y dolorosa. Supongo que así han de ser las derrotas en donde los vencidos tuvieron también responsabilidad en su propia caída. Pero, y ahora sí es muy personal, me duele principalmente por el pueblo de Chile, por su dignidad, por su fe, por su alma.
La Concertación, como toda entidad conformada por hombres y mujeres, cometió errores, pecó de soberbia y se durmió efectivamente en los laureles. Pero con todo, hizo de Chile un lugar mejor, devolvió la dignidad a las personas y resguardó la libertad de todos. Nadie fue perseguido por agentes del Estado y la pobreza material se redujo como nunca antes en la historia. Qué lástima que la pobreza de nuestros espíritus no marchara a la par.
Nos hicimos un país de "nuevos ricos" ostentosos y altaneros. Una ciudad plagada de 4X4, de malls, de palmeras cual Miami. Las bibliotecas se abrieron, pero la gente no entró en ellas. Como dejó de lado tantos otros valores que nos daban sentido: pobres, pero honrados; orgullosos, pero con motivos; férreos, pero solidarios.
"Éxito, éxito, éxito", esa se hizo la consigna. A cualquier costo. De cualquier modo. La derecha y su poder, el capital, sembraron bien su semilla en nuestro pueblo. Y dio frutos.
"Todos seremos empresarios, emprendedores. Esa es la promesa. Moverse, moverse y moverse para ello, nada de detenciones, ni reflexiones. Cuidadito con andar buscándole la quinta pata al gato o haciéndose esas preguntas tontas acerca del sentido de las cosas o la trascendencia. La única trascendencia es la herencia que dejarás en el banco para tus hijos".
Antes, la herencia era una sólida educación, una biblioteca pagada a cuotas y construida en toda una vida. La herencia era el recuerdo de un almuerzo bajo el parrón de la casa, ir por el día a la playa, jugar a la pelota en la calle con tu papá. Era poder comprarse una Citroneta después de años de ahorro. Era ser feliz por lo que vamos haciendo y no por lo que vamos teniendo e incluso, con lo que le vamos quitando al otro.
Pero Chile cambió. ¡Viva el cambio! celebran algunos. Para esos que celebran, los tipos como yo somos solo románticos incurables. Perdedores  irremediables. Somos perversos seres de izquierda y resentidos porque nos molesta el "éxito" de los demás. Pero no creo que el éxito sea contagioso. No se pega por contacto. Sobre todo, no creo en el éxito que se basa en la explotación de la personas, en la competencia salvaje e inmisericorde. No creo en quienes tienen tanto, pero siempre quieren más.
No se trata de querer que todos seamos pobres, como señalan algunos. Se trata de que todos tengan justicia. No solo de que todos lleven pan a su casa, sino que también puedan llevar libros, juegos, viajes. Se trata de cubrir mis necesidades y mis sueños, pero nunca a costa de frustrar los de los demás.
Chile cambió. Hace rato en realidad. Nos vendieron el cuento de que antes de todo o todos estoy yo, yo, yo y yo. Mi familia y yo y los demás, que se las arreglen. Nos vendieron el cuento de que a los pobres no se les regala el pescado, se les enseña a pescar. Claro, difícilmente se pesca bien si el pescador no tiene caña o está muerto de hambre durante la faena.
Nos vendieron el cuento de que todo está resuelto. De que ya no hay heridas. De que es mejor olvidar y mirar para adelante y no por el "retrovisor".
Nuestro problema es la mala memoria. Porque nos quejamos de nuestros malos sueldos, pero votamos por quienes nos explotan. Nos quejamos de la cesantía, pero votamos por quienes la generan por su especulación. Nos quejamos de la delicuencia, pero votamos por quienes ayudan a generarla a través de la injusticia que su avaricia provoca.
En el fondo, amigos míos, a pesar de las 4X4, seguimos siendo los que Paulo Freire dijo hace tantos años: peones de fundo explotados por capataces y patrones, pero lejos de aborrecerlos, solo queremos llegar a ser como ellos.
Dios no ampare.

sábado, 9 de enero de 2010

La insoportable levedad del ser... chileno



Ad portas de la segunda vuelta de la elección presidencial, que de muchas formas definirá el futuro de nuestro país, a pesar de lo que muchos piensan, me siento a ratos profundamente decepcionado de la forma de pensar, de opinar y de actuar de muchos de mis compatriotas. No hablo solo de los que -como se dice en buen chileno- se han dado vuelta la chaqueta al considerar que el barco de la Concertación zozobrará el 17 próximo, sino principalmente del pueblo raso, ese que vota más por lo que otros le dicen o lo que ve en la televisión que por una sólida y profunda convicción política.
Hoy, paseo Huérfanos, no puedo evitar oír la conversación de una pareja... "Veinte años llevan robando, por eso la gente quiere un cambio". ¿Con qué liviandad las personas en nuestro país hablan de los "delitos" del otro, mucho más de los de nuestra clase política? Yo mismo he escuchado acusaciones atroces acerca de autoridades que harían palidecer a cualquier juez, verbi gracia: Que el Transantiago le pertenece a Ricardo Lagos, que las termoeléctricas son el negocio de Frei, que TODOS los personeros de la Concertación que han ocupado algún cargo se han hecho ricos, y así suma y sigue... entonces, yo me pregunto, ¿Por qué esos antecedentes no están en manos de los tribunales de justicia?
Por eso me da risa cuando escucho a tantos de decir que no votarían por Frei porque robó tanto en su gobierno. Hablan porque cual guacamayos repiten lo que le escucharon a otros, sin importarles un carajo la honra de las personas o sin darle siquiera una mínima pincelada crítica a las estupideces que opinan.
Hace solo unos años, medio Chile se dejó meter el dedo en la boca por las acusaciones de Gemita Bueno en contra del actual presidente del Senado, Jovino Novoa. Bastó con que un diario publicara sus acusaciones para que la gente lo creyera, sin otorgar si quiera el beneficio de la duda al senador. Y resulta que era inocente. Sabe Dios que Novoa no es santo de mi devoción política, pero como toda persona tenía derecho a que se le considerara inocente hasta probar lo contrario. Por eso me duele, como concertacionista, que la gente hable tan suelta de lengua de cosas que no sabe, haga acusaciones sin fundamentos y que se deje manipular con tanta facilidad por los poderes fácticos que quieren poner en marcha su teoría del desalojo.
¿Transantiago es lo peor que hay? Pues no. Los accidentes han disminuido en dos tercios y la contaminación por gases se redujo 70%. Hay una tarifa integrada, los choferes no son asaltados y los escolares nunca más han tenido que lidiar con esos antiguos tratos de los conductores... pero la gente repite y repite que el Transantiago es malo... ¿Por qué?
¿El AUGE no funciona? Los estudios señalan que sobre el 80% de las garantías se cubren dentro de los plazos y el resto con retrasos inferiores a los dos meses, atendiéndose incluso en clínicas privadas cuando no existe disponibilidad el los hospitales públicos... ¿Y cuántas veces escuchamos que las esperas son eternas? Si la espera es eterna en su consultorio le tengo una sorpresa: el alcalde es muchísimo más responsable que el ministro de salud, así que piense en eso primero.
Claro que nos falta mucho. Muchísimo que mejorar, pero lo que hemos avanzado es enorme. La derecha a través de los medios que controla nos ha querido hacer creer que poco y nada se ha hecho los temas importantes, y duele ver como la gente se traga esas cosas sin siquiera procesarlas un poco. Pero no los culpo, si hasta intelectuales como Jorge Edwards dicen estupideces como que aquí en Chile la Concertación es casi un PRI como el de México. Pero lo dice en medios sin control ni censura del Estado, lo dice en la Biblioteca Nacional junto a su candidato al que no se le pone ninguna traba para ocupar edificios públicos, lo puede decir en la calle sin que la policía lo persiga y lo puede decir sin que por ello tema por su vida... entonces... ¿Es la Concertación como el PRI? ¿Hay o no estado de derecho en Chile?
La próxima vez, querido lector, que escuches una acusación, pregúntate primero la veracidad y la fuente, antes de creer solo porque todos lo dicen.

P.S.: Se me olvidaba. Distinto es el caso de cierto candidato que SÍ tiene procesos pendientes por estafa y multas de la SVS por uso de información privilegiada. En ese caso si hay pruebas las que están a disposición de cualquiera... solo busquen en Google.
P.S2.: La foto es de los primeros días de diciembre. Un niño en edad escolar repartía propaganda de Piñera en paseo Huérfanos... como para pensar en los derechos laborales en un gobierno de derecha.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Año Nuevo... ¿Vida nueva?



Termina una año más... cuántos se ha ido ya, creo que así va la cancioncilla ésa. Y aunque para mí, realmente, el  Año Nuevo no es más que un formalismo para cambiar de página el calendario y agregarle otra cifra al año, hoy de verdad quisiera creer un poco en esas cosas que dice la gente con tanta liviandad, esas cosas de "dejar atrás lo viejo" eso de "empezar de nuevo".
El 2009 no fue para mí un buen año. Por más que intento mirar hacia atrás, no logro encontrarle nada bueno. Ya lo he dicho antes en este mismo espacio... es, literalmente, como si nada bueno me hubiese acontecido. Ni en lo personal, ni en lo laboral, ni en lo económico, ni en la salud... nada. Nothing happens...
Por ello es que me gustaría creer que el 2010, último año de la década, las cosas cambiaran. Me gustaría creer que sentiré con fuerza de nuevo eso que se llama "alegría" y, por qué no, quizá "felicidad". Pero, por ahora, me parece más plausible seguir en picada hacia los abismos de la desesperanza que encontrar los caminos del sol y eso, amigos mío, me aterra.
Que pasará mañana. No tengo la menor idea. Como la mayoría de ustedes, pero con la diferencia de que el común de los mortales tiene al menos una vaga idea del "mañana". Yo, por mi parte, estoy en la niebla... como un corcho en la mitad del Pacífico. Será extraño un marzo sin sala de profesores, sin colegas a quienes preguntar por sus vacaciones, sin libro de clases y pasada de lista.
Me pregunto... ¿Cómo empezar de nuevo cuando uno ya arrastra consigo mismo? ¿Con una historia? ¿Con una buena parte de la vida?
Ojalá el 2010 sea un año mejor para mí. Por mientras solo habrá que aguardar.
Año Nuevo, vida nueva... lo dudo.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Deus ex machina



Falta ya tan poco para fin de año... y todo, todo se mueve vertiginosamente a mi alrededor, menos yo, que me veo detenido, estático sobre mi eje, inmóvil e incapaz de avanzar (ni retroceder) de ningún modo.
Tantas veces antes, en mi vida anterior -antes de todo esto que me está pasando-, escuché a gentes que decían sentirse dentro de laberintos aplastantes o inmersos en abismos insondables, y yo, yo no los entendía, no podía ponerme en sus lugares. Para mí era todo claro: un problema, una o varias soluciones, y ya está. Pero ahora, yo estoy en el laberinto.
¿Cómo se hallan las salidas de los laberintos? Quizá si hubiese previsto más el futuro debía hacer como Teseo y conseguirme por allí un buen ovillo antes de meterme en laberintos, pero no preví que esto pasaría. Según mi psicóloga solo el tiempo y las exquisitas dosis de fluoxetina que deberé tomar me irán ir encontrando la salida a tanto muro que veo delante de mí. Pero algo no me convence del todo en su hipótesis. Puede que se deba, en todo caso, a que no puedo hoy por hoy ver nada con claridad... podría darme de bruces con la puerta y no sería capaz de verla.
¿No les ha pasado sentir que en meses, muchos meses, nada bueno les ha pasado? Sí, sé que eso puede ser muy injusto, pero más o menos así me siento, como si Dios (sé que Él no tiene tiempo para pequeñeces como esas) se hubiese ensañado conmigo más que con el resto.
Desde chico se me enseñó que el regalo más grande de Dios a los hombres era la libertad, el albedrío, llegando inclusive a darnos la capacidad de negar su existencia o rebelarnos ante Él. Pero yo quisiera en este momento una manifestación más presencial de Dios, que de una vez por todas le dé algo de luz otra vez a mi vida, me deje ver salidas y no solo laberintos oscuros cerniéndose sobre mí. Estoy pidiendo demasiado, un milagro quizá...
Einstein dijo que Dios no juega a los dados, queriendo poner de manifiesto que nada es azaroso en el universo, y por extensión en nuestras vidas. Si Dios se manifiesta entonces a través de lo que llamamos "coincidencias" o "casualidades", tienen muchas razón los que dicen que los caminos del Señor son misteriosos, casi tanto que escapan por completo al entendimiento de un simple mortal como yo.
Casi al terminar la sesión del viernes la psicóloga me preguntó: "¿Crees que ya tocaste el fondo?" Lo pensé unos segundos y le contesté: "No los sé, y eso me aterra. Si estuviera en el fondo solo cabría ir mejorando, como dice Serrat, pero me temo que todavía puede haber más profundidad en este pozo".

martes, 15 de diciembre de 2009

Necio



Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero hacer un congreso del unido,
yo quiero rezar a fondo un hijonuestro.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
mas yo seguiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces)
(El Necio,  Silvio Rodríguez)


Debo confesar, queridos amigos en el espacio, que la desazón y la amargura, se apoderaron de mi corazón la tarde del domingo recién pasado. Una desazón y una amargura aún más fuertes que las que suelo llevar a cuestas tradicionalmente. Y cómo no, si presenciaba con estupor lo que para mí constituye una afrenta a la dignidad de un pueblo, de una nación... pero lo que es peor, una afrenta perpetrada por el mismo pueblo contra sí. Presenciaba que es cierto que el dinero y el poder económico todo lo pueden, todo lo compran, desde una mesa a una conciencia, desde un auto a un voto, a un senador, a un diputado... a un presidente.
Yo me considero un hombre de izquierda, católico y libre, aunque algunos crean que una combinación así no es posible. Me sé, además, medianamente inteligente. Lo suficiente, al menos, para saber que la Concertación ha cometido muchos errores en veinte años, pero es esa misma inteligencia la que me hace saber, intuir, desconfiar y predecir que en la derecha, esa que es la misma de antes, nada bueno hay. Se cambiaron un poco las máscaras, pero siguen siendo los mismos que gobernaban con los militares. Los mismos que se enriquecieron a costa del sufrimiento del pueblo, los mismos que iban a misa como si nada mientras aquí se mataba, se torturaba y se hacían desaparecer a miles de chilenos y ellos no decían nada..
Por eso mi desconcierto, mi desazón. Porque presencié como otro candidato que se decía de izquierda, prefería, según él por respeto a los pobres y a la clase media, entregarle a la derecha las llaves de La Moneda. Porque fui testigo, además, en tantas partes de mujeres y hombres, de trabajo, pobres, vendiéndose a las lisonjas de la derecha que les regala unos tarros de conserva, unos calendarios y promesas absurdas.
Pero ahora es cuándo. Ahora es cuando se debe superar esa desazón y luchar más que antes por lo que creo. Por no permitir que los que ya tienen "casi todo" lo tengan "todo". Aunque las encuestas estén en contra, aunque se llene de traidores la calle, aunque muchos me digan que todo está perdido y que hay que resignarse... todavía tengo el derecho de creer que hay más chilenos que como yo, queremos un mundo más justo para todos y no solo para quienes puedan pagarlo.
Todavía tengo el derecho de ser todo lo necio que quiera.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Autoayuda



Debo confesar, queridos e imaginarios lectores, que una (más) de las cosas que me hace enojar de esa forma que tanto odian quienes me conocen (sí, esa de los gritos y la misantropía crónica) es el tema de la literatura de autoayuda... Sip, la autoayuda, que partiendo del concepto mismo es una imbecilidad total.
Mi rabia aumenta aún más, cuando al visitar las librerías, la Feria del Libro o mirar el ránking de los libros más vendidos constato con horror el inmenso lugar que ocupan esas páginas de "autoayuda"
Partiendo del concepto todo está mal: ¿AUTOAYUDA? Auto del griego 'αύτο' que significa 'por sí mismo', es decir, me ayudo a mí mismo... por lo tanto, nadie me ayuda, soy yo quien me ayudo y como soy imbécil, pago por ayudarme solo. ¡Steve Jobs no le llega a los talones a Coelho!
No crean que esta ha sido una discusión breve... me ha tocado tener entretenidas discusiones con muchas personas, incluso amigos o familiares, por el temita de la autoayuda. Desde pequeño, para que vean. Recuerdo que la primera vez que me enfrenté a este tipo de literatura escritura fue en octavo básico, cuando mi tierna maestra de castellano, la señorita Pingüino (así le decíamos a la pobre) nos hizo leer esa bazofia new age de Juan Salvador Gaviota. Mis compañeros saltaban en una pata, claro, después de leer los cuentos del "Vaso de leche, el colo-colo, el delincuente" de Manuel Rojas, para ellos era una maravilla leerse un librillo de unas 50 páginas, de las cuales un tercio eran fotos mal fotocopiadas de gaviotas. Algo no me cuadró después de la lectura. Para enseñanzas ya tenía a mi mamá o al cura todas las mañanas en la misa. Pero esa cosilla media mesiánica ya me estaba dando como patada en los riñones, y eso que solo tenía 13 años. Con el tiempo, y sobre todo con la lectura, llegué a entender qué era lo que no estaba bien: nada.
En la universidad viví uno de los momentos que más huella me ha dejado acerca de esta psudoliteratura. Mi amiga Denís se debe acordar: Primer año, clase de Competencia comunicativa oral I (Qué nombrecitos, ¿no?). Todos debíamos hablar de un libro que nos hubiese marcado en nuestras vidas. Íbamos bien: Cien años de soledad, Cumbres borrascosas (though you may not belive!), Narciso y Goldmundo, hasta que una compañera saca El caballero de la armadura oxidada... FAIL! Nuestro profesor que era un amor (hoy es rector...) trató de ser lo más tierno y amable posible mientras destruía el libro favorito de mi compañera y de paso todo lo que ella había creído respecto a la literatura hasta entonces... pese al escarnio público, le hizo un favor ese día el profesor. Lo trágico (aunque gracioso para mí) fue que mientras el profe pedía se arrojara a la hoguera ése y muchos otros libracos como aquél, varios compañeros escondían con disimulo sus copias del mismo título.
Como me reconozco prejuicioso, mas no por ello incapaz de reconocer un error, decidí leerme aquellos libros de tan mala reputación entre los críticos literarios. Empecé con Coelho... Verónika decide morir... iba tan bien hasta...
Y es que eso pasa con los libros de autoayuda. Muchas veces empiezan bien, pero después... el final feliz, prefabricado. Las frasecitas cursis llenas de sabiduría comprada en el Mall, el plagio descarado de otras obras que sí son literatura. Aforismos como "La verdad esta en tu interior", "Eres bello, un ser de luz" "En tus vidas pasadas fuiste un príncipe, por qué ahora no?" ¡Fruslerías!
Y mientras, la vida. Por eso en el colegio me opuse siempre darles a leer toda esa basura a mis alumnos. A veces tuve que tranzar (pido perdón al curso que una vez les di a leer Juan Salvador Gaviota), pelearme con el profesor de antropología porque les daba a leer a los muchachos Juventud en éxtasis y los alumnos decían que yo era malo porque los hacía leer La vida es sueño... ¡El monstruo era el profe de antropología, no yo! Y por horroroso que parezca, he visto colegas que justifican la lectura de esos bodrios con tal de que los niños lean... eso es como decir "No importa que solo como papas fritas, con tal de que coma" Dios nos libre.
Solo hay que subirse al metro a la micro para ver qué leen las personas... eso habla muy mal de nosotros, no solo por la calidad de lo que leemos, sino porque debemos estar muy mal como sociedad si esperamos encontrar las respuestas a nuestra insoportable rutina de respirar todos los días en esos libros. Si al menos la gente buscara en la Biblia, digo para no pagar por una mala copia de cosas que estaban allí hace tanto.
La verdad, amigos, la autoayuda no es para ustedes ni para nadie. Es solo un negocio y muchos pagan por escuchar lo que quieren, es engaño. La literatura, la de verdad, no esta plagada de finales felices ni de respuestas, es más, la literatura está sembrada de dudas, dudas que te obligan a pensar, a reflexionar, a hacer latir tu corazón.
La autoayuda es como la música pop o las teleseries, hechas para dejar contentos a todos. Si quieres escuchar que eres bello, hermoso, un ser de luz, párate frente al espejo y dítelo tú mismo. Pero acuérdate que afuera siguen matando gente en las guerras, los niños se mueren de hambre mucho más cerca de lo que crees y tú estás lleno de deudas y no le encuentras el objetivo a tu existencia. Y ningún libro te va a salvar de la responsabilidad que en todo ello te cabe. La insoportable responsabilidad de seguir viviendo.
Vale.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Porque votaré por Frei a pesar de querer votar por Arrate (o no siempre se hace lo que se quiere sino lo que se puede)



Quizá muchos de los que lean las siguientes líneas puedan tildarme de cobarde o inconsecuente. Y se los concedo. Mucho de eso hay realmente. Pero necesitaba desahogarme aunque fuese a través de la escritura de unas pocas palabras en este mi querido e impopular blog.
Sí, como el largo título lo señala, quiero dejar por escrito y para la posteridad (que espero llegue más allá del 2012) las razones del porqué mi voto en diciembre serán para el senado Frei y no para el ciudadano Arrate, a pesar de que me gustan más la mayoría de las ideas de Arrate. Vengan entonces las razones:

  • No quiero a la derecha en el poder. La derecha, para mí, representa lo peor que los seres humanos puedan llevar dentro. Como el empresaurio Piraña lleva la delantera, no quiero arriesgarme a que gane en primera vuelta, ergo votaré por quien va segundo... Frei.
  • Mismas razones que el punto anterior, solo que, si bien Frei va segundo, MEO le pisa los talones. No me gusta MEO por travesti político e inconsecuente (aunque me gusta infinitamente más que Piraña), por lo tanto, no quiero arriesgarme a que pase MEO a segunda vuelta... luego voto por Frei.
  • Arrate y su plan de gobierno, se acercan mucho a lo que sueño y quiero para Chile, sin embargo, parece que la mayoría de los chilenos no piensa igual, y los años de campaña del terror y de desprestigio de la política le han lavado el cerebro a muchos de los electores. Arrate ojalá saque más de 10% de los votos, pero será muy difícil realmente, que sea una verdadera alternativa de gobierno a corto plazo... mi voto por él sería una sanción moral para la derecha perversa y una sanción para la Concertación que no ha podido (y quizá querido) hacer cambios más profundos y democráticos en Chile. Aunque si Arrate saca más de 10%, la derecha se mea de susto...
  • Si Frei pasa a segunda vuelta, le gana a la derecha (siempre y cuando su equipo no se siga pisando la cola). Con Frei, que parece arrepentirse un poco de el neoliberalismo con que gobernó en los 90, al menos tenemos la garantía de la continuidad de las políticas sociales, de proyectos para una nueva constitución y fin del sistema binominal (lo que devolverá realmente al pueblo el derecho de elegir) y la no privatización de Codelco y otras empresas estatales emblemáticas. Además, no convertirá a Chile en un estado policial como quiere la derecha. Frei no me seduce del todo..., pero es muuuuuuchiiiiisimooooo mejor que la derecha avara y egoísta.

Espero que la Concertación (que después de todo, sumando y restando, le ha hecho muy bien a Chile) aprenda la lección a partir del susto que está pasando ahora. Que se renueve y se abra más a la gente y la corte de querer quedar bien con todos. Tanto abracito en la ENADE y tan poco cariño para la CUT y los sindicatos, obvio que le iba a pasar la cuenta.
Y respecto a Arrate, creo sin lugar a dudas, que es el mejor candidato del momento. ¡Cómo hemos subestimado la importancia de un buen orador! ¡La cultura y la consecuencia! Arrate representa muchas de las cosas que los chilenos queremos, pero que lamentablemente no podrán ser dentro de poco. Llegarán, sí, pero tardarán. Demorarán, sobre todo, porque la derecha es demasiado grande y fuerte (es un monstruo grande y pisa fuerte) gracias a la constitución y el sistema que dejaron arreglado en dictadura, pero el hecho de que una candidatura como la de Arrate sea la que crezca más rápido, demuestra que una nueva luz se está abriendo en el camino.
Ojalá pudieramos votar solo con el corazón. Pero hoy, hay que hacerlo más con la cabeza.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Colusión por el cambio II: Planes estratégicos...




Para: Tatán Piraña (givemeallthepower@lan.cl)
de: C. Espejo (xenofobos666@udi.cl)
C.C.: R. Hinzpeter (smithers@lyd.cl); P. Longueira (jaimemehabla@udi.cl); J.A. Kast (hitlertenialarazon@udi.cl); C. Larraín (tatakamon@rn.cl); J.A.Coloma (nopongolaestrellayque@udi.cl) J.Piraña (yolesquitelapension@chicagoboys.com); J.M. Aznar (quierosercomobush@pp.es); D. López (soyeltata73@hell.com); Negro (papurri_quiero_el_fondart@entrenegros.cl)

Querido amo:
Tengo el agrado de informarle que ya tengo algunas de las las "ideas fuerza" para los primeros 666 días de nuestro gobierno. Bien sabe, mi lord, que se me encomendó pensar en las cosas menos populares y más secretas para cuando nos hagamos del poder por fin. Es por ello, que ruego ser muy cauteloso con el contenido de este mensaje, el que solo he enviado a una serie de colaboradores de mi más plena confianza, y de la suya, claro está.
Aquí van las ideas fuerza:
  1. Desalojo de los inmigrantes "non gratos": Dentro de los primeros días, nos desharemos de todos aquellos inmigrantes que generen "molestia visual" en nuestros más importantes adherentes. Primero empezaremos con los peruanos indocumentados, para seguir después con los documentados (mediante un DFL), los colombianos, los ecuatorianos, los haitíanos, los argentinos no bonaerenses o sin herencia italiana, y todos aquéllos que no cumplan con un estándar deseable de blancura de la piel. Debe incluirse en el presupuesto 2011 del Minindancia, dineros necesarios para los "campos de espera" donde agruparemos a todas estas personas mientras son deportadas. 
  2. Eliminación de grupos que atentan contra la moral y las buenas costumbres de la gente como uno, es decir, gente bien: Desde el 2011, comenzará la erradicación paulatina, pero sistemática, de todos aquellos enclaves que dañan nuestra sagrada moral cristiana apostólica y, por sobre todo, romana. Mediante el plan que por ahora llamo "Pisagua" y que va en un documento adjunto, serán extirpados los cánceres del homosexualismo, la vagancia (eso incluye a los gitanos), pseudo artistas amorales, ecologistas, etc. Continuaremos, en pos de la paz social, con los sindicalistas, comunistas, periodistas no afiliados, dirigentes sociales que no pertenezcan a nuestros sacros partidos, curas rojos y obreros, etc. Recordar incluir en presupuesto 2011 y 2012 dineros para balas, palas, rieles, alambres de púa, e insumos afines.
  3. Amnistía general para violadores de los DD.HH.: Como el punto anterior, bajo el pretexto de la necesaria paz social y la mirada hacia el futuro y no en el retrovisor, haremos cumplir la ley de amnistía que durante el gobiernos del Inmortal fuera redactada por ese gran hombre que fue el fiscal Torres. Todos los grupejos de familiares de DD.DD y de supuestas víctimas de DD.HH. serán disueltos por el solo ejercicio de la ley y sus miembros perseguidos por la fuerza pública si persisten en su lucha anacrónica. Para ello, propongo la creación de una policía política secreta, llamada Perseguidor Manuel Contreras, que ayude a mantener la paz del país.
  4. Toque de queda para la Paz y la Seguridad Ciudadana: En vista de que nuestra campaña del terror a través de los medios de comunicación que manejamos desde hace décadas surtió efecto, instauraremos el toque de queda a partir del segundo semestre de nuestra tiranía reinado gobierno. Los argumentos que se darán a la chusma inconsciente son: es por el bien de todos, se prevendrá la delincuencia, los maridos, jóvenes y niños estarán temprano en casa, etc, etc. Solo aquellos ciudadanos que acrediten una renta mensual líquida no inferior a los 999.990 pesos podrán salir a la calle después de las 22 horas, pues ellos no necesitarán robar. Este plan está lleno de beneficios: trabajadores más descansados para la explotación diaria, bombardeo de basura farandulera por la TV a partir de las 22 horas, fin de manifestaciones perniciosas como teatros y lugares de reunión y posibilidad de que la gente como uno se mueva por la ciudad sin temor a que un roto lo asalte en la calle o le quite su BMW. 
  5. Verdadera y profunda reforma educacional: Paulatinamente, se eliminarán de todos los colegios públicos (que también serán eliminados más adelante) y particulares subvencionados, todas aquellas asignaturas inútiles para los hombres y sus mujeres del futuro que queremos construir. Asignaturas que no están dentro de la PSU, que será el fin último de la educación, y el instrumento que decidirá el futuro de la mano de obra del mañana. Las asignaturas eliminadas serán: filosofía, literatura, artes, música, danza. Las que serán reemplazadas por más horas de matemáticas, contabilidad, finanzas, redacción informativa. Se instalarán cámaras en cada sala de clases para supervigilar el cumplimiento de los altos ideales de esta reforma. Además, se imprimirán cientos de afiches para diarios murales con consignas educadoras como "La guerra es la paz" "Libertad = esclavitud" "Ignorancia es fuerza". Parte importante de esta estrategia es que se entregue la administración de las universidades estatales a un grupo de universidades de gran prestigio y bajo nuestro control: La U de Chile a la del Desarrollo, la USACH a la Finis Terrae, la U de Concepción a la Adolfo Ibáñez, etcétera, etcétera.
Por ahora, eso. Espero que sea de vuestro agrado, mi Führer. Espero su respuesta con sugerencias y correcciones.
Atte. Cristiancito.

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Adj.:
plan_pisagua.doc

viernes, 6 de noviembre de 2009

Presencia de Dios



Desde hace un tiempo, como puede haber notado quien leyese este blog, mi fe había estado experimentando diversos tipos de problemas, originados también en los diversos problemas que día a día había estado teniendo en la vida personal y laboral. Con todo, vine a dar con una depresión pos estrés bastante molesta que no me dejaba ver el sol y que me tenía lleno de achaques y dolores, principalmente del alma, que sin duda, son los peores.
Para intentar sanar, debía alejar la causa de mis problemas, que en ese momento, pensé ilúsamente, se debían mayormente a mi trabajo. Trabajo que ya no disfrutaba, en el cual era tratado por muchas personas injustamente y que, además, había perdido completamente el sentido para mí.
Pues bien, después de varias horas de psicólogo y conversaciones espirituales con curas, con amigos y amigas, con la familia, con mi polola, con gente que no conocía y me encontré por ahí, empecé lentamente a sentirme un poco mejor y a desear hacer nuevas cosas, cambiar de alguna manera, volver a creer.
Un viaje. Sí, un viaje. Salir aunque fuese por unas pocas horas de lo cotidiano, conocer nuevos lugares, respirar otros aires. Y, como además debo buscar con urgencia un nuevo trabajo, junté las dos cosas y salí de Santiago abordo de un tren rumbo al sur: Concepción era mi destino.
Qué hermosa ciudad es Concepción. Y qué maravilloso fue recorrer en tren los pueblos vecinos a la ribera del Biobío. Pero no es de aquello de lo que quiero hablar en esta ocasión, sino de lo que bien resume el título de esta entrada: de la presencia casi siempre desapercibida de Dios en nuestras vidas.
Si no es Dios, ¿Cómo puedo entonces explicarme cosas como las que me ocurrieron? ¿Solo gracias a la coincidencia? ¿Al azar?
San Rosendo. Por este pequeño pueblo debían pasar los trenes a y desde el sur y los que tuvieran como destino Concepción. Hace unas décadas, un importante centro de tranporte; hoy, casi solo ruinas. Pues bien, esas ruinas me interesaban y fui a visitarlas.
Allí, entre humedad y vegetación, los rieles se oxidan, los viejos coches, automotores y locomotoras enmohecen y la casa de máquinas augura una estrepitosa caída sobre sus pilares derruidos. Varios megabytes de fotos me dediqué a sacar entre esos parajes que el hombre quiso dominar y que la naturaleza está cobrando otra vez para sí. Y no había nadie más allí. El pueblo, sobre el cerro, permanecía mudo. No había otros nostálgicos sacando fotos. Solo el río imperturbable, el cielo y viento. Y muchos caminos, muchas direcciones que tomar... y sin embargo, opté por una, por un costado de la ruinosa casa de máquinas y lo que debió ser la vivienda de quienes habitaron allí. Una vivienda que debió ser hermosa. Y de pronto, un gemido, dos. No son humanos. Ladran. Perros. Perros que gimen  y lloran. Y sigo adelante y los busco.
En lo que debió ser el subterráneo de la vivienda, dos cachorros gimen desesperados. Son solo piel y hueso. Cuánto tiempo habrán estado ahí, sin comida, sin agua, sin calor. Qué perversa alma pudo abandonarlos así, dejando a la cruel hambre actuar sobre ellos. Hay que sacarlos, salvarlos. Pero yo no estoy solo. Podía haberlo estado, pero no lo estoy. Ella está conmigo. A pesar de que no era la idea original, ella ha venido conmigo. Y entre ambos, formamos una cadena. Y ella baja, toma los cachorros, los sube. Yo la subo a ella. Yo no iba a traer comida, pensaba comprarla. Pero ella si trajo, la preparó y ahora se la damos a los perritos. Comen deseperados, ávidos. Lo que comen es la vida que alguien quiso quitarles. Nos alejamos de allí.
Mi ánimo se ha estragado. Siento que regresa la rabia, la pena. ¿Qué ser humano puede actuar de tal forma? ¿Con tanta crueldad ante la vida? Pero algo ha cambiado, pues ya no pienso tanto en eso como en el hecho de que yo, ella, ella y yo estamos ahí, y pudimos no haber estado. Y ahora esos perritos tienen una oportunidad de vivir, de crecer. Y yo, cesante, enfermo, amargado crónico, no debería haber estado ahí, en San Rosendo, un miércoles 28 de octubre. Pero estaba, sin más razón que la fantasía de buscar un trabajo que nadie ofrecía y las ganas de tomar fotos al pasado.
Y parado entre dos rieles, viendo comer a esos cachorros, recordé que tantas veces habían pasado cosas así. La examen para el que no pude estudiar y se canceló; la micro que se me pasó y la viejita perdida en la capital que tuve que ir a dejar a su casa; la pareja de mapuches que no encontraban a su hermano y que fueron a dar al almacén de mi mamá... y tantas cosas más, tantas que no pueden ser solo la coincidencia.
Hace unos meses le dije a una amiga que necesitaba creer que las cosas pasaban por algo. Mi vida carecía de sentido si todo lo que ocurría no tenía una razón de ser, aunque fuese incomprensible para nosotros. Quizá nuevamente estoy pecando de ingenuo, o de loco, o simplemente me estoy sugestionando. Pero quiero creer que Dios se manifiesta en esas cosas tan "absurdas" como dos perritos que ahora estarían muertos si un profesor santiaguino no hubiese dejado de creer en Dios y en su trabajo, mandara todo a la mierda, renunciara, se sintiera pésimo, quisiera encontrarse a sí mismo, tomara un tren sin objetivo aparente, se fuera a sacar fotos a San Rosendo y encontrara a dos perritos que podrían estar muertos. Sí, podrían haberlo estado, pero no lo están.
Por esta vez, me permitiré creer.